No hay manera humana de restablecer Quédate en México (MPP)

En 2019, con el inicio del Migrant Protection Protocols (MPP), las personas que solicitaban asilo en los Estados Unidos desde su frontera sur, principalmente centroamericanas, eran obligadas a esperar el resultado de su procedimiento en México. Para que esto fuera posible, se contó con la colaboración del gobierno mexicano para recibir a las personas, sin que realmente hubiera condiciones para garantizar el debido proceso, condiciones de seguridad,  apoyo para la comunidad de acogida o las organizaciones locales.  

Andrea Villasenor de la Vega, Directora del Programa Migración y Desplazamiento Forzado de Hispanics in Philanthropy ofreció que, “condenamos el restablecimiento de la política llamada “Quédate en México”, ó MPP. Esta política racista generada por el gobierno de Trump solo suma los obstáculos que presenta el problemático sistema de asilo estadounidense. Las organizaciones de la sociedad civil que defienden los derechos de personas migrantes y refugiadas afectadas por las políticas migratorias punitivas en la frontera necesitan apoyo en este momento complicado.”  

La implementación del programa afectó a más de 70 mil personas en riesgo de ser víctimas de la inseguridad e impunidad imperantes, y dejadas sin oportunidades para vivir de manera digna en el norte de México. En los primeros siete meses de la administración de Biden, se documentaron 6,356 casos de ataques violentos (secuestros, violaciones, tráfico de personas, tortura y más) contra las personas migrantes obligadas a quedarse en México bajo Título 42 y MPP. Incluso, menos del 2% de las personas en MPP recibió asilo y solo 10% recibió asistencia legal (de casos resueltos). Muchas personas volvieron a sus países de origen por no contar con protección efectiva en México. Es decir, “devoluciones en cadena” que violan el principio más importante del derecho internacional de refugiados. Asimismo, tristemente, se observó que las expresiones de xenofobia durante este periodo aumentaron. 

“Creemos que no existe forma de que el MPP sea humano y respetuoso de derechos y que debe ser eliminado de manera definitiva,” añadió Villasenor de la Vega. “HIP llama a la solidaridad con las personas que se han visto forzadas a migrar y con las organizaciones defensoras en la frontera entre México y Estados Unidos que mientras continúen las políticas inhumanas  sin una perspectiva de protección de los derechos humanos, continuarán requiriendo apoyo para seguir respondiendo a las consecuencias de políticas que no ven por la dignidad y la protección de las personas.”

Cuando al inicio del gobierno de Biden se anunció la terminación de la política de MPP, la medida fue aplaudida por el gobierno mexicano, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, bajo la instrucción de un juez texano, el 6 de diciembre reinicia esta política. En esta nueva fase de MPP se vuelve a contar con la negociación con el Gobierno de México. Se anunció también el programa “Sembrando Oportunidades”, cuyo objetivo es el desarrollo de la región centroamericana para atender las causas de migración forzada. Pero lamentablemente, este programa formó parte de las negociaciones que refuerzan políticas migratorias, que en lugar de ofrecer una perspectiva amplia de protección, siguen siendo punitivas.  

Es alarmante que en esta nueva versión del MPP, se hayan incluido un mayor número de nacionalidades. En la práctica, esto significa que migrantes que ya han sufrido de forma particular discriminación y malos tratos en su travesía por toda la región, como la población migrante haitiana se verán nuevamente afectados. 

Además de riesgos de seguridad y falta de acceso a derechos, la prevalencia de políticas migratorias punitivas como MPP y Título 42, a su raíz genera más separaciones familiares con el consecuente trauma emocional. 

Las organizaciones defensoras en la frontera han sido y serán quienes respondan a las necesidades humanitarias, legales y de salud mental de las personas, como han hecho antes, sin apoyos de ambos gobiernos. El reinicio de MPP es otra ruptura de confianza y dificultará nuevamente su situación. Para más información o recursos sobre el apoyo a migrantes afectados por políticas como MPP y el Título 42, no duden en conectar con organizaciones al calce.  

Desde el Programa de Migración y Desplazamiento forzado apoyamos una amplia red de organizaciones que brindan servicios directos para acceder a procesos legales, atención psicológica, apoyo en detención, colaboración para las reunificaciones familiares, también brindando apoyo humanitario e incidiendo para el cambio de prácticas y políticas que están generando situaciones de crisis.   

En la frontera US- México: 

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There is no humane way to reestablish ‘Stay in Mexico’ or Migrant Protection Protocols 

In 2019, with the start of the Migrant Protection Protocols (MPP), people who requested asylum in the United States from its southern border, mainly Central Americans, were forced to wait for the result of your procedure in Mexico. To make this possible, the Mexican government cooperated by hosting migrants, without really having the conditions to guarantee due process, security, or support for the impacted local communities or organizations.  

Andrea Villasenor de la Vega, Director of the Migration and Forced Displacement Program of Hispanics in Philanthropy has noted that “we condemn the reestablishment of the policy called “stay in Mexico,” or MPP. This racist policy created by the Trump administration only adds to the obstacles posed by the problematic U.S. asylum system. Civil society organizations that defend the rights of migrants and refugees affected by punitive migration policies at the border need support during this difficult time.”  

More than 70 thousand people were at risk of falling victim to the prevailing insecurity and impunity and were left without opportunities to live with dignity in northern Mexico. In the first seven months of the Biden administration, 6,356 cases of violent attacks including kidnappings, rapes, human trafficking, torture, and more, were documented against migrants forced to stay in Mexico under Title 42 and MPP. Additionally, less than 2% of those under MPP received asylum and only 10% received legal assistance (of resolved cases). Many people returned to their countries of origin because they did not have effective protection in Mexico. In other words, these “chain returns” violated the most important principle of international refugee law. Sadly, heightened expressions of xenophobia during this period also increased. 

“We believe that there is no way for MPP to be humane and respectful of migrant rights and that it should be eliminated permanently,” added Villasenor de la Vega. “HIP calls for solidarity with the people who have been forced to migrate and with the organizations between Mexico and the United States that need our support in order to continue responding to the consequences of policies that do not respect the dignity and protection of people.”

When the termination of MPP was announced at the beginning of the Biden government, the measure was applauded by Mexican officials, international organizations, and civil society organizations. However, under the instruction of a Texas judge, on December 6, the policy restarted along with negotiations with the Mexican government. Another initiative announced alongside this reinstatement of MPP included the “Sembrando Oportunidades” program, whose objective seeks to promote the development of Central America in order to address the root causes of forced migration. But unfortunately, this program was part of the negotiations that reinforce migration policies, and instead of offering protection continued to affect harm.  

It is also alarming that in this new version of the MPP, a greater number of nationalities have been included. In practice, this means that migrants who have already suffered discrimination and mistreatment in their journey throughout the region, like the Haitian migrant population, will again be affected. 

In addition to security risks and lack of access to rights, the prevalence of punitive immigration policies such as MPP and Title 42 have generated more family separations with the consequent emotional trauma. Organizations on the border often act as the first responders to the humanitarian, legal, and mental health needs of the people, as they have done before, without the support of either government. The MPP reboot demonstrates another breakdown in trust and will make the already precarious situation even more difficult. 

From the Migration and Forced Displacement Program, we support a wide network of organizations that provide direct services including access to legal protections, psychological care, support in detention, collaboration for family reunifications. They also provide humanitarian support and advocate for the change of harmful practices and policies that generate further crises.   

On the US-Mexico border: 

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